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14 Ene. 2020
Nutrición

Estrés y alimentación

Estrés y alimentación.

En este post os contaremos en primer lugar qué es el estrés y que consecuencias tiene sobre nuestro organismo. Además, os explicaremos la relación del estrés y alimentación. ¿Por qué unos tienden a comer compulsivamente y otros pierden el apetito? Si sufres o has padecido estrés en algún momento, sigue leyendo.

 

¿Qué ES EL ESTRÉS?

En primer lugar, definiré en que consiste el estrés. Pues bien, el estrés en una respuesta adaptativa del organismo ante diversos estresores. Se produce cuando ciertas demandas externas (sociales) o internas (psicológicas) superan nuestra capacidad de respuesta. Nuestro cuerpo genera una alarma orgánica, que tendrá diversas consecuencias a nivel de nuestro organismo.

Dicho esto, es evidente que el estrés “está de moda”. Por desgracia hoy en día es raro aquel que no esté estresado permanentemente o viva situaciones de estrés en su día a día.

De aquí a que arrastráramos del gobierno de Reino Unido durante la Segunda Guerra Mundial el famoso lema: KEEP CALM AND CARRY ON (Mantén la calma y sigue adelante). Es un buen lema impulsado en nuestra sociedad actual, ya que muchas veces  necesitamos PARAR .

Dejando a un lado el campo de la psicología (que no es el mío) me centraré en primer lugar en explicar cómo el estrés afecta a nuestra salud, para a continuación explicar su repercusión en la alimentación.

 

El estrés afecta directamente a la salud, facilitando la aparición de diversas patologías o aumentando la probabilidad de desarrollar conductas alimentarias no adecuadas, llegando a alterar patrones de consumo.

El habito alimentario está guiado por las emociones, nos lleva a consumir los alimentos en respuesta a estas, especialmente a las negativas.

Esto dará lugar a una obsesión por la comida, utilizar la comida como premio, comer compulsivamente, a una desconexión de las señales fisiológicas del hambre y saciedad, a una alteración del peso, a comer más rápido de lo normal, incluso a no entender por qué se come tanto.

Los estudios demuestran como las personas con estrés, tienden a desayunar poco o incluso no desayunar, a comer con prisas, y a centrar toda su ingesta en la cena. Además, los alimentos que predominan serán alimentos ricos en azucares, grasas o sal. En el otro lado de la balanza, sin embargo, encontramos a aquellas personas que frente al estrés generan una situación de rechazo frente a la comida.

 

UN POCO DE FISIOLOGÍA

A continuación voy a centrarme en explicar un poco los mecanismos por los que se produce el estrés y las consecuencias que tiene sobre nuestra salud.

 

El sistema nervioso está constituido por el sistema nervioso central y el sistema nervioso periférico. En el sistema nervioso central, encontramos el HIPOTÁLAMO, que es como el CENTRO DE MANDOS que controla el apetito, la sed, el sueño, la temperatura corporal y el metabolismo, entre otros.

El inicio de estrés, tiene lugar aquí, en el HIPOTÁLAMO. El hipotálamo activará a la HIPÓFISIS que liberará una hormona (Adrenocorticotropina, también conocida como ACTH). Esta hormona actuará sobre la corteza suprarrenal y liberará el famoso: CORTISOL (hormona).

El cortisol será secretado por nuestro organismo para afrontar el estrés ya que promoverá la producción de glucosa y dará lugar a efectos antinflamatorios.

 

¿PERO QUE SUCEDE SI EL ESTRÉS PERSISTE?

El cortisol seguirá produciéndose en exceso, y eventualmente podrá dar lugar a una degradación de las proteínas y a una disminución de la respuesta inmune, con lo cual seremos más propensos a sufrir enfermedades.

Si mantenemos en nuestro cuerpo esta FASE DE ALERTA producida frente al estrés, nuestro sistema nervioso simpático, que es el responsable de actuar, debido a su actividad constante, se agotará, llegaremos a una FASE DE AGOTAMIENTO en la que se producirán diferentes alteraciones en el organismo como: aumento de la frecuencia cardiaca , aumento de la presión arterial, aumento de la frecuencia respiratoria, aumento de la síntesis de glucosa, aumento de adrenalina, disminución e la actividad digestiva, disminución de la circulación en la piel y en otras zonas. En definitiva, el estrés continuo sobrecargará nuestro organismo.

 

¿QUÉ OTRAS CONSECUENCIAS TIENE EL ESTRÉS EN NUESTRO ORGANISMO?

HIPERGLUCEMIA: el cortisol, la hormona de la que os hablaba antes que se libera como respuesta al estrés, actúa sobre el metabolismo de la glucosa y generará una hiperglucemia debido a esta situacion de estrés prolongado.

-HIPO/HIPERTIROIDISMO: el estrés genera un aumento en la tiroxina lo cual aumentará la tasa metabolica. Esto producirá consecuencias como: cambios de humor, de energía o irritabilidad.

-INFLAMACION CRÓNICA: se liberarán citoquinas proinflamatorias como respuesta al estrés. Se dificultará por tanto la habilidad del cuerpo para luchar contra las infecciones. Esto podrá derivar en otras patologías como : cardíaca, osteoporosis o diabetes.

-DIABETES: en el estrés se generara una alteracion de la secreción de insulina y una alteración en el metabolismo de las grasas, hidratos de carbono y proteínas, lo cual favorecerá el desarrollo de la diabetes.

EN RESUMIDAS CUENTAS, SE PODRÁ PRODUCIR…

-Procesos infecciosos

-Alteraciones digestivas: intestino irritable, diarrea, colitis ulcerosa…

-Artritis reumatoide, migraña, cefalea.

-Enfermedades autoinmunes

-Dermatitis atópica, alopecia

-Contracturas musculares

-Problemas sexuales: eyaculación precoz, impotencia, alteración del deseo.

-Desequilibrio: trastornos personales, conducta obsesivo-compulsiva, alteraciones del sueño, comer en exceso o defecto, fumar, sedentarismo.

 

ESTRÉS Y ALIMENTACION, CONSECUENCIAS.

En periodos de estrés agudo como hemos visto, nuestro cuerpo va a liberar una serie de hormonas que van a producir una alteración en el metabolismo y en las necesidades de nutrientes.

Durante el estrés se produce tanto un aumento del uso de nutrientes como un aumento de la eliminación, por lo cual se requiere de MÁS ENERGÍA.

El estrés además va a dar lugar a un aumento de los niveles de colesterol, como medida de protección. Nuestro cuerpo frente al estrés actúa produciendo más energía en forma de combustible metabólico (grasas y glucosa). Estas sustancias en el hígado, hacen que se produzca más LDL (colesterol malo). Además durante el estrés no se produce una adecuada “limpieza de las grasas” en nuestro organismo, y también se produce un aumento de procesos inflamatorio. Todo esto conllevará al aumento del colesterol.

 

¿PERDIDA APETITO VS HAMBRE VORAZ?

El estrés no solo condiciona los hábitos alimentarios, sino también todo lo que hay detrás: el proceso metabólico nutricional, la situación de satisfacciond e las necesidades nutricionales. Las consecuencias podrán ser: inadecuada digestión y disfuncionalidad de la forma de metabolizar los alimentos, lo que conllevará en trastornos que pueden ser crónicos e incidir en la salud de la persona.

 

La relación principal entre: ESTRÉS Y ALIMENTOS deriva de la “RAPIDEZ CON LA QUE VIVIMOS”. Tendemos a no desayunar, a comer rápido y alimentos de alta densidad energética a lo largo del día y a cenar de forma abundante. Este es el típico patrón del paciente estresado.

A todo esto, si le sumamos que las personas con estrés tienen más tendencia a consumir bebidas como té, carbonatadas o con cafeínas, tenemos la combinación perfecta para no salir del círculo vicioso que genera el estrés.

En el estrés como es lógico se produce ANSIEDAD. La ansiedad nos genera una gran necesidad por incorporar sustancias a nuestro cuerpo que produzcan altas cantidades de SEROTONINA, también conocida como hormona de la felicidad. Las sustancias que producen estos aumentos de serotonina son sustancias dulces o grasas. Si a esto le sumamos que el CORTISOL, es una hormona que favorece la acumulación de grasas, tendremos el famoso aumento de peso en personas con estrés.

El estrés de forma mantenida, generará una situación de hipercortisolismo lo que desencadenará en un aumento de grasa abdominal. El estrés crónico está estrechamente ligado a la obesidad. En definitiva, el estrés SI AUMENTA LAS GANAS DE COMER. Y esto es debido a una serie de neuropéptidos liberados por nuestro cerebro que interferirán con nuestro sistema lipoestabilizador, junto con la LEPTINA (hormona de la saciedad).

 

Pero, ¿se puede producir perdida de peso en el estrés?

En el otro lado de la balanza, decía que había personas que en lugar de comer de forma compulsiva y de ganar peso, tiende a no comer. Esta situación se conoce como estresorexia.

Existen ciertos alimentos saludables que vana disminuir nuestros niveles de estrés en el organismo como son las frutas y las verduras. Pero también existen otros como el alcohol, café sal, té, alimentos ricos en azúcares que lo potenciarán.

Hemos visto por tanto, como el estrés y la alimentación están estrechamente relacionados, y está en nuestra mano poder modificarlo.

Con todo esto, recordaros el lema anterior: KEEP CALM con mi versión AND EAT IN a BALANCE DIET. (Mantén la calma y sigue una dieta equilibrada) 

Debemos intentar PARAR, organizar nuestras ingestas para garantizar nuestros niveles de glucosa constantes a lo largo del día y comer de forma calmada y disfrutando de la comida.

Si tenéis cualquier pregunta sobre el post, no dudéis en contactar con nosotros.