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Un bebé siendo alimentado con leche de fórmula
12Nov.2020
Salud

Leche de fórmula: ¿qué sabemos de ella?

¿Qué sabemos de la leche de fórmula?

¿Qué sabemos de la leche de fórmula? Primero empezamos por el otro extremo. Desde el punto de salida, todos los estudios científicos son claros: la mejor leche para bebés es la materna. Al fin y al cabo, la naturaleza nos ha diseñado con la fuente de alimento ya incorporada. Los beneficios de la lactancia son prácticamente interminables tanto para el bebé como para la madre.

Es imposible replicar con exactitud la composición de la leche materna. Al menos, a día de hoy. Entre otros motivos, porque una de las maravillas biológicas del cuerpo humano es que la composición de la leche va cambiando para adaptarse a las necesidades del bebé que la toma. Por lo que, bajo el microscopio, no existen dos leches maternas idénticas.

A pesar de todos los beneficios de la lactancia, también hay infinidad de motivos por los que algunos bebés recibirán leche de fórmula en lugar de leche materna.

La leche de fórmula es una opción más

Desde cuestiones médicas que impidan el amamantamiento, pasando por condiciones socio-laborales como en el caso de familias homoparentales, de bebés adoptados o de madres que vuelven al trabajo mientras la criatura todavía es lactante hasta, sencillamente, mujeres que por el motivo que sea decidan dejar de dar el pecho o no darlo en ningún momento. Existen cientos de situaciones en las que la leche de fórmula se vuelve la mejor o la única alternativa para muchas familias.

Una vez aclaradas estas cuestiones, también es necesario puntualizar que la composición de la leche de fórmula avanza conforme se descubren fórmulas nuevas. Cada vez hay más avances y opciones que, sin llegar a igualar los beneficios de la lactancia porque, como hemos dicho, es imposible, sí proveen a los bebés de una nutrición perfectamente adecuada.

La ciencia avanza

En la base del éxito para la leche de fórmula está la investigación sobre la leche materna. Una de las cosas que más sorprender al asomarse a este mundo de la nutrición materno infantil es precisamente la escasez de estudios. Para ser el primer alimento que recibimos y la base de la vida humana, en términos absolutos hemos estudiado muy poco la leche materna y todavía hay muchas propiedades que desconocemos. O, al menos, así ha sido hasta hace pocos años. Conforme se vayan haciendo y ampliando estudios acerca de la composición de la leche humana, mejor entenderemos las primeras necesidades nutricionales de los bebés.

Hasta la primera mitad del siglo XX, la leche de fórmula estaba basada, a grandes rasgos, en leche de vaca desnatada y deshidratada. A día de hoy esto nos parecería una barbaridad; aunque también es cierto que en 1950 era frecuente la introducción de alimentos sólidos en la dieta de los bebés antes del segundo mes de vida.

A principios de los años 70 la ciencia empieza a cuestionar este modelo de alimentación, y se produce un «resurgimiento» de la lactancia materna. Es a raíz de este resurgimiento que se empieza también a poner en tela de juicio a las madres que en lugar de dar la teta dan el biberón. Hoy sabemos otras cosas y tenemos más recursos de investigación y desarrollo. La leche de fórmula ha evolucionado increíblemente desde que fuese leche de vaca en polvo.

Se ha reducido el contenido en proteínas, los aceites de origen vegetal han sustituido a la grasa de la mantequilla, el azúcar añadido ahora es fundamentalmente lactosa, y se añaden vitaminas y minerales. La composición de la leche de fórmula hoy en día se parece infinitamente más a la leche materna de lo que se parecía hace veinte, quince o diez años. Y cada vez se parecerá más.

La leche de fórmula también se utiliza para transicionar de la lactancia a una dieta más diversa y equilibrada

Más allá de los primeros seis meses

Un caso que se da con frecuencia es el de las madres que dan teta durante seis meses o un año, y después interrumpen la lactancia. Las razones para dejar de amamantar son múltiples, diversas, personales y todas válidas. Pero en muchos casos, aunque se haya interrumpido el amamantamiento, las familias quieren mantener la leche en la dieta de sus hijos.

Para este punto, la dieta de los bebés se empieza a diversificar. Se introducen alimentos sólidos y se empieza o se debería empezar a buscar una alimentación equilibrada que eventualmente lleve a buenos hábitos alimentarios en la infancia, adolescencia y edad adulta.

Para estas etapas también existen lo que conocemos como «leche de continuación»: leches de fórmula que faciliten el paso entre la leche materna y la leche de vaca que consumirán los niños durante el resto de la infancia, si es que así se decide. Mientras que durante el final del siglo XIX (cuando surge la leche de fórmula) y principios del XX la leche de fórmula era prácticamente idéntica durante todas las etapas de crecimiento, hoy tenemos diferentes composiciones y formulaciones que se adaptan a las necesidades nutricionales de los bebés conforme estos van creciendo.

Nuestras recomendaciones (¡y ofertas!)

Damira Natur 3

Para bebés a partir de 1 año. Es una fórmula de crecimiento de fácil digestión y excelente tolerancia. Cubre todas las necesidades en la etapa de crecimiento dentro de una alimentación diversificada.

Novalac Premium 2

Para bebés a partir de 6 meses. Es una leche infantil de continuación para cuando no se realiza lactancia materna.

Nutribén Continuación 2 Pro-α

Para bebés a partir de 6 meses. Está elaborada para asegurarle a tu bebé una alimentación completa y un equilibrio nutricional adecuado.

Una vez que se ha decidido usar leche de fórmula, debe requerirse el asesoramiento de personal sanitario cualificado para decidir los siguientes pasos en la nutrición del bebé. Antes de cambiar el modelo de alimentación del bebé, es necesario consultar con la pediatra.