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Rutina facial piel madura

¿Con qué tipo de piel madura te identificas?

Rutina skincare piel madura

La piel madura es un estado de la piel que se caracteriza por la pérdida de funciones fundamentales en sus tres niveles, epidermis, dermis e hipodermis. Sus características diferenciales son que a nivel de la epidermis aparecen líneas de expresión, piel rugosa, falta de luminosidad y aparición de manchas. Y a nivel de la dermis, debido a la pérdida de colágeno, aparecen los signos de flacidez, falta de elasticidad y arrugas profundas que pueden evitarse con nuestra rutina facial piel madura.

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Preguntas frecuentes

Resolvemos dudas frecuentes sobre el tipo de piel

¿Qué se considera piel sensible?

La piel sensible es propensa a reacciones adversas, presentando síntomas como enrojecimiento, picazón y ardor.

¿Qué se considera piel con flacidez?

La piel con flacidez presenta arrugas más pronunciadas debido a la pérdida de colágeno y elastina.

¿Qué se considera piel resistente?

La piel resistente no presenta problemas al utilizar productos para el cuidado de la piel, no tienen efectos adversos.

¿Qué se considera piel pigmentada?

La piel pigmentada es aquella que cuenta con la presencia de irregularidades en la coloración de la piel.

La expresión «piel madura» se refiere generalmente a la piel que ha experimentado el proceso natural de envejecimiento. A medida que una persona envejece, su piel atraviesa una serie de cambios biológicos y estructurales que pueden afectar su apariencia, textura y funcionalidad. Algunos de los cambios más comunes incluyen la pérdida de elasticidad, la formación de arrugas y líneas finas, la disminución de la producción de colágeno y elastina, la pérdida de grasa subcutánea y la aparición de manchas de la edad.

Estos cambios son parte del proceso natural de envejecimiento de la piel y son influenciados por factores genéticos, ambientales y de estilo de vida. La exposición al sol, por ejemplo, puede acelerar el envejecimiento de la piel debido a la radiación ultravioleta, lo que lleva a la formación de arrugas y manchas de la edad.

Es importante destacar que el envejecimiento de la piel es un proceso normal y natural que todos experimentan a medida que envejecen. Sin embargo, la forma en que la piel envejece puede variar de una persona a otra y puede estar influenciada por factores como la genética, la salud general, la nutrición y los cuidados de la piel, por lo que la rutina facial piel madura que se siga es fundamental.

La piel experimenta una serie de cambios a medida que envejece, y sus necesidades pueden diferir de las de la piel más joven. Algunas características comunes de la piel madura incluyen:

  • Pérdida de elasticidad: La piel tiende a perder su elasticidad a medida que envejece debido a la disminución en la producción de colágeno y elastina, proteínas que proporcionan soporte y flexibilidad a la piel.
  • Arrugas y líneas finas: Las arrugas y líneas finas son más evidentes, especialmente alrededor de los ojos, la boca y el cuello.
  • Pérdida de volumen: La piel puede experimentar una pérdida de grasa subcutánea, lo que resulta en una disminución del volumen facial. Esto puede contribuir a la apariencia de la piel flácida.
  • Manchas de la edad: Aparecen manchas de la edad o manchas solares debido a la acumulación de daño solar a lo largo del tiempo.
  • Piel más seca: Tiende a volverse más seca, ya que la capacidad de retener la humedad disminuye con la edad.
  • Reducción en la renovación celular: La renovación celular se ralentiza, lo que significa que la piel puede tardar más tiempo en cicatrizar y renovarse.
  • Pérdida de luminosidad: La piel madura a menudo pierde su brillo y luminosidad natural.

Si tienes este tipo de piel, sigue la rutina skincare piel madura que te recomendamos según las características de tu piel. 

Existen 5 principios activos para piel madura fundamentales que son beneficiosos para abordar las preocupaciones específicas de este tipo de piel y que se incluyen en nuestra rutina facial piel madura:

  • Retinoides: Los retinoides son derivados de la vitamina A y son conocidos por sus propiedades antienvejecimiento. El retinol ayuda a estimular la renovación celular, aumentar la producción de colágeno y reducir la apariencia de líneas finas y arrugas. Puede mejorar la textura de la piel y la luminosidad.
  • Ácido Hialurónico: Este es un componente natural de la piel que disminuye con la edad. El ácido hialurónico es conocido por su capacidad para retener el agua, lo que ayuda a mantener la hidratación de la piel. Al aplicarlo tópicamente, puede ayudar a reducir la apariencia de las arrugas y líneas finas al proporcionar hidratación y volumen.
  • Vitamina C: La vitamina C es un antioxidante que ayuda a combatir los daños causados por los radicales libres, que contribuyen al envejecimiento prematuro de la piel. Además, la vitamina C estimula la producción de colágeno, mejora la luminosidad y ayuda a reducir la apariencia de manchas oscuras.
  • Péptidos: Los péptidos son cadenas de aminoácidos que pueden tener beneficios para este tipo de piel. Ayudan a estimular la producción de colágeno y elastina, mejorando la firmeza y la elasticidad de la piel. Los péptidos también pueden ayudar a reducir la apariencia de líneas finas.
  • Ácidos exfoliantes: Los ácidos exfoliantes ayudan a eliminar las células muertas de la piel, mejorando la textura y estimulando la renovación celular. Esto puede ayudar a reducir la apariencia de líneas finas, manchas oscuras y mejorar la luminosidad de la piel.

La elección del mejor activo para tratar las arrugas en pieles maduras depende de varios factores, incluyendo la gravedad de las arrugas y la tolerancia individual. Los retinoides, como el retinol y la tretinoína, son ampliamente reconocidos por sus propiedades para estimular la renovación celular y aumentar la producción de colágeno, ayudando así a reducir la apariencia de arrugas. El ácido hialurónico es valioso para hidratar la piel y rellenar las arrugas desde el interior. La vitamina C actúa como antioxidante, mejorando la luminosidad y atenuando las arrugas finas. Péptidos y ácidos exfoliantes, como el glicólico y láctico, también pueden ser beneficiosos para mejorar la firmeza y textura de la piel. 

Es esencial incorporar estos activos en una rutina facial piel madura consistente, adaptada a las necesidades individuales de la piel, y complementarla con protección solar diaria para prevenir daños adicionales. 

La elección entre colágeno y ácido hialurónico para abordar las arrugas depende de los objetivos específicos y las necesidades de la piel. El colágeno es esencial para la estructura y firmeza de la piel, y su pérdida contribuye al desarrollo de arrugas. Los productos que estimulan la producción de colágeno pueden mejorar la elasticidad de la piel a lo largo del tiempo.

Por otro lado, el ácido hialurónico destaca por su capacidad para retener la humedad y proporcionar hidratación a la piel. La aplicación tópica de ácido hialurónico y su uso en procedimientos de relleno dérmico buscan rellenar las arrugas desde el interior, mejorando la apariencia de líneas finas y arrugas de manera más inmediata.

En muchos casos, la combinación de ambos ingredientes puede ser beneficiosa, ya que abordan diferentes aspectos del envejecimiento cutáneo. Mientras que el colágeno contribuye a la estructura a largo plazo, el ácido hialurónico proporciona resultados más inmediatos en términos de hidratación y relleno. 

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